The Educator's PLN

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La enseñanza y aprendizaje de la asignatura de Dibujo, en los principios del siglo XXI, basados en las tecnologías educativas.

¿Qué papel desempeñamos los docentes?

Desde la perspectiva del siglo XXI, donde los nuevos avances tecnológicos y la globalización del mercado del trabajo; nos incorporan continuamente hacia una sociedad que por insignia porta aventajar el desarrollo económico más que el desarrollo de lo “humano”, es urgente reflexionar:

¿Hacia dónde nos dirigimos como integrantes activos y metamórficos de la enseñanza dentro de esta era de expansión productiva?

Si bien es cierto que el notable y acelerado paso de las tecnologías han promovido la transformación de una sociedad tradicional colectiva hacia el factor de la productividad económica, también es cierto que nos acerca a una formación inteligente de los valores que deben gestarse dentro de la educación artística, ya que estas han permitido facilitar nuevas estrategias de enseñanza, proveyéndole de un dinamismo de instrucción; mediante la aplicación de imágenes dinámicas e interactivas, que aunado a los contenidos que deseamos explicar, generan recursos y proyectos de invaluable trascendencia humana. Al manejar los avances tecnológicos e implementarlos como una parte intrínseca de nuestro nuevo desarrollo profesional en vez de ignorarlas ó temerles, podemos complementar la formación docente con la práctica y la reflexión de los cuatro principios fundamentales de la enseñanza: "aprender a aprender";aprender a ser"; "aprender a convivir" y "aprender a educar". 

Crear las posibilidades de promover los valores estéticos través de las imágenes mediante el uso de la tecnología nos acerca a la formación de los valores humanos pero implica un mayor compromiso académico que no solo será trasmitido en el aula presencial mediante nuestra conducta y desarrollo, sino mediante los recursos didácticos que se diluyan a través de nuestra formación e intensificación de tareas docentes. La práctica docente debe entonces ser dirigida hacia la vinculación de lo que se pretende como misión de la actividad educativa y lo que se espera en la formación de los estudiantes. Esto nos conduce hacia la siguiente premisa:

¿Cuál es la expectativa que se pretende para la formación de los docentes?

Esto se vislumbra en la preocupación de integrar una Epistemología Educativa con la diversidad de Teorías y Modelos de aprendizaje que se han ido incorporando al contexto académico, ya que en la práctica docente se debe interactuar con la institución educativa, la socialización laboral y el individuo cognoscente. En donde el docente modela la forma de percibir, pensar, proponer y actuar de los individuos y sustenta su práctica educativa en la adquisición no solo de meras habilidades laborales sino en la formación de un pensamiento que le permita a sus estudiantes ir de la reflexión a la acción, con los fines de crearles una mejor calidad de vida y un mayor desarrollo social.
La expectativa de la profesionalización docente es la de estructurar un modelo de pensamiento estratégico que se respalde en la praxis de la enseñanza tradicional que se da en las aulas presénciales; se propone construir un nuevo modelo educativo que debe argumentarse en las bases filosóficas e epistemológicas, para que se propicie un desarrollo y una investigación sistematizada, que se sustente también en el apoyo de medios didácticos por medios electrónicos (tales como la documentación digital, las bibliotecas virtuales, la búsqueda de información por Internet, las presentaciones, etc.) y en el empleo pedagógico de las teorías del aprendizaje que apuntan hacia el desarrollo del conocimiento y de la formación del individuo colectivo.

¿Cuál es el contexto para la profesionalización docente?


Son muy diversos los ámbitos y riesgos que enfocan la profesionalización del docente en nuestro contexto universitario, ya que como mencione anteriormente existen mayores medios para la práctica educativa, nuevos modelos, tendencias, contextos de globalización económica, resistencias pasivas ó activas hacia la expansión tecnológica, carencia de recursos institucionales, situaciones de formación educativa disímiles, entornos socio-culturales heterogéneos, aunado a esta diversificación existe también la problemática del deterioro del salario docente que implica tener que trabajar en otras instituciones, realizar distancias de desplazamiento, etc., que dan como resultado una intensificación en las labores que el maestro lleva a cabo, entonces:

¿Cómo llevaremos a cabo esta tarea?


Por principio tendremos que modificar nuestras expectativas acerca de la calidad educativa, tenemos que planificar, investigar, desarrollar y crear nuevos ámbitos educativos donde ya no solo se busque la adquisición de conocimientos sino generar un pensamiento autónomo, crítico y creativo, que no vea las dificultades sino los “espíritus” que serán el medio para optimizar los recursos y los medios con que se cuentan, que haya un compromiso académico universitario que vislumbre a los estudiantes como riqueza de identidades en vez de verlos como individuos antagónicos, que nuestro objetivo sea la excelencia académica respaldada en las actitudes y valores que destaquen la responsabilidad que tenemos con nosotros mismos. Hay que reformular: utilizar todos los medios que tenemos a nuestro alcance, hacer nuevos planteamientos didácticos, facilitar el aprendizaje, elevar nuestra competitividad, fomentar aptitudes a la par de las actitudes, predisponer contextos multiculturales y personalizados para nuestros estudiantes, propiciar el dominio del saber y la comunicación, exigir la búsqueda de la autoformación y lo más importante Creer que nuestra labor será la plataforma de evolución hacia el homo-humanus.

¿Qué pretenderemos lograr en el aprendizaje de nuestros estudiantes?

La práctica educativa afronta la complejidad de formar individuos sociales que sean críticos, propositivos, creativos e independientes, para lograr esto hay que fomentar en nuestros estudiantes la emotividad, la búsqueda del saber, la cooperatividad, la autonomía del pensamiento, de la pluralidad, la tolerancia, conjunto al dominio cognitivo, la sensibilización y el gusto por lo estético, habrá que implementar mayores estrategias de enseñanza…  entre ellas la utilización de los recursos hipermedia y los acercamientos de las nuevas tecnologías educativas como herramientas básicas en la formación educativa de nuestros estudiantes. ¿Pero que acaso no es el “compromiso” del maestro el reestructurar los procesos y los lenguajes cognitivos en sus estudiantes?

¿Cuál será entonces nuestra visión para generar los nuevos individuos sociales?

El proceso no dará resultados inmediatos, pero debemos vernos como el eje formativo principiante que permita la concepción y desarrollo de una sociedad pluralizada, divergente, coherente y humanizada, que permita crecer al individuo en su autonomía, en su autoestima, en la tolerancia; un individuo flexible en sus habilidades y sus limitaciones, sensible, descubridor, que se anticipe a investigar, a percibir, que cuestione y genere propuestas, que sea un individuo “integral”. Cabe entonces destacar que mediante nuestras propias acciones actitudinales y conceptuales lograremos iniciar la cadena de preparación que profundice y posibilite la independencia y cohesión de nuestro quehacer educativo sustentado en un aula que posibilite el manejo tutorial a distancia de los contenidos vertidos de manera presencial construido en los modelos de aprendizaje de Gardner, en las inteligencias múltiples, en el desarrollo emocional y en la metodología y planeación de proyectos reguladores.


El aula emocional e inteligente.

Parte de la calidez que nosotros podemos generar dentro de estos medios electrónicos se establece en la continuidad con que nosotros revisemos y demos respuesta acerca de lo que aquí se construye, lo mismo sucede en la práctica docente, solo cambiamos de ámbitos...
Un aula inteligente requiere de planeación para que podamos visualizar lo que ocurre dentro del proyecto de trabajo, así podemos mejorarlo, observar y reconstruir los recursos y estrategias para que esté funcionando.
Un aula emocional requiere de movilidad, flexibilidad y mayor emotividad hacia nuestros estudiantes por lo que nuestra tarea se incrementa, pero este contra espacio que abarca el aspecto emocional en nuestro ambiente educativo es el 50% del factor que propicia un cambio cognitivo significativo en el aprendizaje.

 

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